‘El tanatorio’, de José Correa. Sí.

books1Hace un par de años, al ver la entrevista promocional a José Correa en Canarias7 pensé dos cosas: la primera, que debe existir un sitio donde uno pueda ir a denunciar a alguien por sacarse fotos para el periódico con unos pantalones como aquellos. La segunda, que aquel no era tiempo de tener tanatorios hasta en los libros, por lo menos para mí, que ya cuando entraba en el San Miguel me saludaban hasta por el nombre. Después vinieron tres de Ricardo Blanco y esta novela se quedó olvidada, tanto que cuando nos vimos el verano pasado ni se nombró. Ahora con esto de los libros electrónicos la he vuelto a ver, y esta vez sí me la descargué.

El resumen más somero dicta que si te gusta cómo escribe José Correa, esta es tu novela. O la suya, porque desde el primer renglón ves una literatura suelta, que parece que se va escribiendo sola, como si no hubiera guión, además de que todo, pero todo, todo, lo que pueda aparecer en las novelas de Ricardo Blanco y lo que los editores no le dejan también, está aquí.

La novela es rápida y lenta, es fatigosa y fácil, se va resolviendo en varios episodios en apariencia separados y en realidad es una unidad. Cuando parece que se agota, se reinventa. Te descojonas, sufres, tiene un final antológico, alguno de los mejores chistes y por supuesto, si tienes más de cuarenta años te ves reflejado en gran parte de la trama y de la historia que cuenta. Se puede leer tranquilamente de varias veces o de una sola, porque esa fatiga a la que aludo lo es si no tienes costumbre del vocabulario Correa, pero se aprende enseguida, y se agradece. Cómprala. Por cuatro euros no te echas un rato, o un motón de ratos, como este. Sí.

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