El tren delantero. Emilio González Déniz.

books1Emilio no es un profesor, no es quien te suelta la clase y allá tú si la aprovechas o no; es un maestro, es quien envuelve el contenido de su clase en el continente de su compromiso para que aprendas. Emilio es magister, y si nos ponemos a hablar de Literatura en Canarias, sin duda alguna, Emilio es eso: Maestro. Capaz de llevar a tu mente todo aquello que tú mismo has visto y se te ha escapado; capaz de convertir en novela inédita cualquier sucedido de tu vida rutinaria; capaz de hacer mágico lo vulgar.

En estos tiempos de gritos en el cielo; de cabezas llenas de ceniza; de vestiduras de saco; de cuitas con la Historia, mientras el único compromiso de cada uno es cada cual, Emilio sabe alegrarse con la cítara, divertirse en el baile y no faltar al respeto. Allá en un artículo, en medio de todos los que se aventuran a publicar, incluso aquí delante mío, con el arma de un cortado y el escenario de cualquier paisaje palmense de fondo, sigue mirando la realidad de todos los modos posibles, porque es imposible mirarla de otra manera.

Y por eso escribe El tren delantero. Porque puede hacer una novela al estilo de las ahora habituales de misterio; o provocadora; o evocadora; pero siempre será producto suyo, sin copias ni arrimos. O también, como me ha pasado a mí, te puede hacer pensar a dónde coño va este mundo loco que en pos del futuro te hace renegar hasta de las Lolitas que tanta falta te han hecho para llegar hasta aquí.