Fernando Báez no es un judas.

Plaza-Teror.jpgSi yo fuera un verdadero progresista, de esos comprometidos con la libertad, la justicia y cualquier discurso que signifique la destrucción de cuanta costumbre estuviera implantada en contra de lo dispuesto en los escritos de Carlos Marx, a la vista de la celebración el pasado sábado de la quema del Judas que aún persiste, al menos, en Arbejales, Teror o Valleseco, habría aullado hasta desgañitarme proclamando mi total y absoluto respeto a las creencias y costumbres de cada cual, mientras las celebre en su intimidad y en las calles se haga lo que a mí me salga de los cojones.

Pero como buen descreído que soy, yo no aprecio distingos entre estos dueños de la Democracia y el hasta la fecha último generalísimo de nuestras gloriosas Fuerzas Armadas, más allá de una cuestión cromática, y por lo tanto, que cada cual le pegue fuego a su Judas como lo tenga dispuesto, mientras yo me dedico a mis menesteres, que gustarme eso tampoco es el caso.

En la Villa Mariana, el dudoso honor de ser el Judas quemado este año ha recaído, al parecer, en el conocido sacerdote Fernando Báez, ídolo sorprendente de la gente joven, que siendo atea –y eso lo tengo yo en mi casa– le admiran de manera furibunda los modos que a mí en cambio me horrorizan. Sin embargo, he de romper una lanza en favor de Báez, en los años setenta el cura de la moto, al que le debemos los entonces vecinos de San José del Álamo haber tenido nuestra misa y procesión del día de las fiestas, que si por la petulante extrema derecha –más extrema que derecha– terorense de aquellos años hubiera sido, no tendríamos ni derecho a vivir en la parte de aquel barrio que pertenece a la raya de Teror.

Le debimos a Fernando tener una fiesta digna, gracias a su presencia y a pesar de la ausencia de aquellos de calzoncillo almidonado, ropas caras, mirada extraviada en su santísima y milagrosísima imagen hasta que llegó un párroco que por avenirse con nosotros fue denostado por la gente de orden, lengua viperina y colores azules que tanto daban para una patrona como para un caudillo.

No comparto las ideas independentistas, ni la forma de expresarlas que este hombre tiene. Pero de ahí a que sea tratado de judas media un trecho muy grande. Que si algo ha demostrado en todos estos años es, justamente, no haber engañado ni traicionado a nadie, o haberse mostrado como lo que no es. ¡Me cago en los diablos!