Las calmas aparentes, de Federico J. Silva.

books1Con mi FP II ochentera a cuestas, mi inglés chapurreado y mi descomunal puesto de trabajo de soplabotellas (y aquello también), carezco de la presunta autoridad necesaria para criticar un libro.

Pero como pertenezco a ese sector de españoles que leemos más de diez libros al año, y por tanto podemos presumir de lectores; porque fui capaz de entender la máquina expendedora del tíquet del aparcamiento de zona azul sin ser ingeniero de la NASA; y, lo más importante, porque me allegué a Canaima y apoquiné los once ebros…

El autor hace una curiosa propuesta al estilo Rayuela, que me gustó, aunque yo lo leí del tirón. Distribuido por capítulos autónomos, presenta una visión realista del mundo de una redacción del periódico, alejada de visiones idealistas más propias de series televisivas. Bien por imitar algo del estilo de Cortázar.

Veo alguna influencia de Saramago en el uso de puntos, comas y demás. Me llama la  atención que no haya punto y final.

Y veo un exceso de tacos, vulgarismos y palabrotas tal que alguna vez parecía estar leyendo a Bukowski. No es mojigatería, está bien el desparpajo. Pero, es mi opinión, uno no puede tirarse cincuenta y pico capítulos, machacando con frases tipo: «La inteligencia de un periodista debe ser mayor que el largo de su polla». A ver si al final el argumento es que la tiene chica, oiga…