Podríamos.

logo comunistaNaturalmente, no me creo el tocomocho de que ‘Podemos’ es un partido de centro. Sí, vale, es un comunismo ‘3.0’ y todo lo demás, pero es comunismo. Sin embargo, me resulta llamativa la diferencia que se empieza a establecer entre estos comunistas, y por tanto, izquierdistas, y la izquierda oficial española «de este país», con perdón por la errata. Después de haber visto su creación como partido – con lo cual, de paso, se alejan de su idea original, bienvenidos a ‘la casta’ – quedan algunas ideas extravagantes, pero afirmado su comunismo, un pringao de mis entendederas empieza a ver cosas claras.

Claro que no van a salvar a España de nada, ni serán la solución de futuro alguno. Claro que si se enrocan en la posición frentepopulista, van a originar un pitoste que se resolverá como mandan los cánones de la madre patria española de todos los tiempos.

Yo no coincido con las ideas básicas del marxismo. No soy partidario de la sociedad frente al individuo; rechazo toda forma de liderazgo impuesto frente a la persona o a la sociedad, salvo que la propia persona haya situado al líder en su puesto. Y para acabar, creo en el mérito adquirido antes que en el derecho prefijado. Si el mundo es para quien trabaja, no puedo entender a los gandules profesionales, a los vividores del esfuerzo de los demás, y me resulta indiferente el color con que se pinte.

El comunismo es en la práctica una dictadura, y por tanto, rechazable. Pero confieso que esa diferencia que están marcando frente a la izquierda tradicional, esos machangos que confunden deliberadamente cobardía con pacifismo; difusores del parasitismo social, me está llamando la atención.

Perdido ya todo crédito no sólo, por razones evidentes, de cuanta solución pudiera buscarse en la derecha, porque ella misma ha dado en ser el problema, sino en alternativas equidistantes que han resultado ser grotescas, uno empieza a considerar si una ‘pasadita’ por la izquierda – la verdadera, no los impostores – no fuera en realidad igual de ruin que lo que tenemos.

Y por lo tanto, rechazable.

¿Cambios?

El ‘caso Bárcenas’ se va a retrasar porque la justicia suiza no acepta enviar la información requerida por la española.

Don Tancredo no ha hecho un sólo movimiento en la cuestión catalana, y hasta un teniente general nos vuelve a recordar que somos carne de guerra civil y dictadura.

Podemos aglutina la Izquierda, pero más allá de ‘La Sexta’, Podemos es, a nivel local, los de siempre para lo de siempre.

A Coalición Canaria, y su actual pareja, el PSC-PSOE, le importa un rábano que sus candidatos estén imputados. Falta por ver si los actuales alcaldes de Mogán y Telde (por orden de imputaciones), o Telde y Mogán (por número de imputaciones) figuren en las próximas para mayo.

¿Por qué sólo fue la gente de Canarias7 y TVC (del mismo dueño) quien dio la noticia de que la juez de Arucas coincide con el fiscal en el ‘caso Abundio’?

¿Ha cambiado algo respecto a otros años?

¿No le ha pasado a usted, como señala el gran J. Morgan, haberse quedado atascado en un asfaltado pre electoral?

Derechos de autor.

La foto que ilustra la cabecera de este humilde blog (que entre brumas y soles va camino de cien mil visitas en veinticinco meses) es obra de Juan José González Sánchez, que aparte de vender fierros y conducir un Land Rover Santana de los de verdad, es capaz de fabricar maravillas como esta y tener la valentía de permitir que un tipo como yo la pueda compartir con ustedes.

Igualdad y gilipolleces.

Pedestrian_Signal_light_8-500x280En la ciudad alemana de Dortmund se instauró una práctica, hace 25 años y en honor a la igualdad de derechos de ambos sexos, de que los muñecos de los semáforos que prohíben o ceden el paso a los peatones tuvieran la forma de hombre o mujer con arreglo a un reparto proporcional de la población de ambos sexos y el número de semáforos instalados en la ciudad. Es decir, si usted va a cruzar la calle, la figura será ‘él’ o ‘ella’ en rojo o en verde, según el caso.

La oposición municipal, integrada por los socialdemócratas y los verdes, ha presentado esta semana una doble proposición al respecto, en aras a la modificación puntual de dos casos que se están dando:

Primero, el número de varones es sensiblemente mayor que la cantidad proporcional de muñecos que hay en los semáforos, y se deben adecuar éstos a tal fin.

Segundo, el muñeco de la mujer se representa siempre con falda, lo cual no es cierto, pues crece el número de ellas que no la utiliza, y se exige que las mujeres sean representadas en un cincuenta por ciento con pantalones.

… … …

Yo ya sabía cómo decir ladrón, chorizo y sinvergüenza en español, pero lo que no sé decir es gilipollas en alemán.

Tamaraceite, sin remedio.

cruz del ovejeroVaya por delante que hace cuarenta años que conozco a Esteban Santana Cabrera, así, en números redondos, pues allá por noviembre de 1973 fue exactamente cuando pasó, de manera que cualquier juicio que le haga nunca será imparcial. Además, fue a emparentar este hombre con gentes que se unen de lejos a mi familia paterna por vericuetos retorcidos. Puedo estar de acuerdo o no con Esteban en muchas cosas de la vida; algunas son sonoras, otras más calladas, pero todas educadas y sin restar ni un ápice al aprecio que le profeso.
Vaya por delante, en igual medida, que tengo toda mi empatía conectada con muchas y muy diversas gentes de Tamaraceite que no enganchan en cualquier aspecto de la ideología con Esteban. Cómo olvidar ahora a toda esa gente de movimientos vecinales desde su fundación, mediados los setenta, hasta que me tocó a mí bregar por ellos, una década más tarde, desde La Milagrosa en mi caso y siempre con los tamaraceiteros dispuestos a echar las manos que hiciera falta.
Pero esta última polémica por un quítame allá ese monumento en la rotonda de la Cruz del Ovejero (sí, cruz, se ha llamado de ese modo desde siempre, por más que les joda a los anticlericales) me viene a demostrar que Tamaraceite como colectivo social no vale un chavo, y que aquí se ha hecho lo que se ha querido gracias a la división que tiene este pueblo de antemano. Y conste que, individualmente, he conocido a muchas de las personas más valiosas de toda mi vida en este lugar.
Pero si hay alguien que salga a la palestra con una idea, inmediatamente hay alguien que le suelta la palestra encima. El triste sino de Tamaraceite. A pelear. A descalificar. Eso, cuando no a insultar. ¿Que Esteban es católico? ¿Y? Yo no puedo negar que Tamaraceite es su palabra más apreciada, después, supongo, de sus dogmas personales. A mí no se me ocurre negar su amor por este Pueblo, su actividad, su creatividad. Él se mueve por Tamaraceite. Si algo se hace, él está allí. ¿Que es de derechas o que es amigo de Carmen Guerra? Él publica lo que se hace en el Pueblo, si gusta o no, si parece más acertado hacer otra cosa, pues que cada cual lo exprese, y si es con educación, que venga alguno a contar cuándo ha sido censurado.
Pero no. Basta que alguien tenga una idea, busque una solución, haga una propuesta, y allí está el golpe, el mazazo, el ácido de vitriolo, la corrosión, la descalificación, como única salida. Como si el futuro, si es que lo hay, para este Pueblo pasara únicamente por los intereses políticos de tal o cual concejala del Ayuntamiento.
Que Carmen Guerra tiene fallos, claro. Que los tuvo Mena, por supuesto. Que Barrios se limitó a proponer el derrumbe del Adán del Castillo y alguna antena, ya lo sabemos. Y cuando cualquiera de ellas, u otra persona, detente el poder, a esa persona se convocará para proponer ideas, exigir soluciones, y arrearle las críticas que sea menester.
Pero mientras, ¿no ven algunos que en la descalificación no existe futuro?